Un socio-profesional que presta servicios a través de la sociedad de la que es partícipe, con la entrada en vigor de la Ley 26/2014, ¿tiene que expedir factura a la sociedad por los servicios que preste? ¿Tiene que darse de alta en el censo de empresarios y profesionales y presentar declaraciones de IVA?

 

El socio-profesional que preste servicios profesionales a la sociedad de la que es partícipe, no siempre tendrá que expedir factura a la sociedad por los mismos. El hecho de estar incluido en el RETA (régimen especial de trabajadores autónomos) y de que en el IRPF el rendimiento obtenido se califique como actividad profesional, no implica directamente que los servicios prestados por el socio a la sociedad estén sujetos al IVA, que tenga que expedirse factura por los mismos y que tenga que darse de alta en el censo de empresarios y profesionales.

 

La modificación realizada por la Ley 26/2014 del artículo 27.1 de la Ley 35/2006 del IRPF, en vigor desde 1 de enero de 2015, determina que los rendimientos procedentes de una entidad en cuyo capital participe el contribuyente, derivados de la realización de actividades incluidas en la sección Segunda de las Tarifas del IAE (actividades profesionales de carácter general), se calificarán como rendimientos profesionales cuando el contribuyente esté incluido, a tal efecto, en el régimen especial de la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propia o autónomos, o en una mutualidad de previsión social que actúe como alternativa al citado régimen especial. Sin embargo, para que estos servicios estén sujetos al IVA es necesario que el socio ordene por cuenta propia factores de producción para el desarrollo de la actividad profesional, no estando sujetos al IVA (artículo 7.5º de la Ley 37/1992) cuando la relación socio-sociedad se califique como laboral por existir dependencia y ajenidad en los servicios prestados.

 

El problema es determinar cuándo deben calificarse los servicios como relación laboral (trabajo dependiente y por cuenta ajena) y cuándo deben calificarse como por cuenta propia, considerando lo abstracto que pueden llegar a ser los conceptos de dependencia y ajenidad. Podemos encontrar casos en que sea  fácil determinarlo (por ejemplo, socio único que presta servicios únicamente a la sociedad) y otros en que puede resultar difícil calificar los servicios y, sobre todo, acreditar ante la Administración Tributaria que lo declarado es lo correcto (por ejemplo, varios socios y a su vez varios contratados que realizan los trabajos).

 

En definitiva, en cuanto a la expedición de facturas, las declaraciones de IVA y el alta censal, solo procederán cuando el socio lleve a cabo la ordenación por cuenta propia de factores de producción para el desarrollo de la actividad profesional. Si la relación socio-sociedad debe calificarse como laboral por concurrir las notas de dependencia y ajenidad, los servicios prestados por el socio a la sociedad estarán no sujetos al IVA, no tendrá la obligación de expedir factura y no deberá presentar un Modelo 036/037 por este motivo (artículo 3.2 a) y la DA 11ª del RGAT), todo ello con independencia de que sus rendimientos a efectos del IRPF se califiquen como de actividad económica.

 

Artículo 3 RD 1619/2012.
Consulta DGT V0933-14 (conceptos de dependencia y ajenidad).
Consulta DGT V1148-15 .
Consulta DGT V1147-15 .